En mi ámbito profesional me hacen muchas preguntas. La mayoría tiene que ver con “¿Cómo es ser el CEO o Director General de una compañía open source?” o “¿Cuál considera que será la tendencia en tecnología el año próximo?”, pero últimamente hay una nueva pregunta que viene surgiendo: “¿Por qué escribió un libro?”.

Ese libro, titulado The Open Organization (La Organización Abierta) (disponible aquí), trata sobre cómo crear un empresa exitosa en el entorno tecnológico actual en extremadamente rápida evolución. La única forma de lograrlo es dejar atrás los métodos antiguos de hacer negocios – incluido el enfoque de jerarquía vertical – y adoptar uno nuevo que ponga énfasis en invitar a que todos los demás expresen su opinión y en aceptar esas opiniones, abandonando la metodología de “mando y control” y alejándose de las áreas de confianza gerenciales tradicionales.

En breve, trata sobre adoptar la metodología que ha hecho del software open source el estándar para muchas de las organizaciones de hoy en día y aplicarlo a la forma en que se dirige una empresa.

En la actualidad, las empresas no deberían ser administradas con un Director General a cargo que gobierne al resto de los ciudadanos. Los gerentes senior no pueden limitarse a sentarse en la cima de la montaña y aceptar el antiguo método de hacer negocios, porque esos métodos se están derrumbando gracias al peso de una base de empleados capacitados y apasionados que desean ser escuchados.

Como tales, los gerentes deben estar dispuestos a recurrir directamente a la creatividad, la energía y el poder de sus empleados. Éstas son las personas que impulsan la innovación y las ideas. Sus concepciones son el corazón palpitante de las compañías más exitosas y de más rápida evolución en todo el mundo, entre las que se encuentra Red Hat.

Esto me ha resultado muy claro en los siete años y medio que estoy en Red Hat. Como leerán en el libro, cuando dejé Delta Air Lines para empezar a trabajar en Red Hat, tenía una perspectiva tradicional del papel que jugaba un Director General corporativo. Se trataba de la persona a cargo, sin más explicación. De hecho, cuando me desempeñaba en Delta, yo era el gerente “verticalista” por excelencia.

Red Hat cambió eso de manera drástica. Abrió mis ojos a mejores maneras no sólo de crear tecnología a través de la innovación impulsada por la comunidad, sino también de dirigir una compañía.

En Red Hat, fomentamos que nuestros asociados expresen sus ideas sobre cómo dirigir mejor la empresa. Se los escucha y se les da la oportunidad de generar métodos distintos para gestionar sus propias cargas de trabajo. Esto se hace en casi todo lo que hacemos, desde el dirigir un equipo hasta proporcionar a las personas la capacidad de asumir la responsabilidad de sus propios productos. Nuestro enfoque de capacitación de los asociados nos ha ayudado a triunfar.

Además de escuchar a nuestros propios asociados, incentivamos a nuestros clientes para que colaboren con nosotros. Este enfoque es diametralmente opuesto al de la vieja escuela conforme al cual la empresa es quien determina la clase de servicios que considera que los clientes deberían adquirir. Sí, lo sé. Cada empresa sostiene que “escucha” a sus clientes. ¿Pero, en realidad les permite participar en forma activa en la dirección actual de su empresa? Nosotros sí lo hacemos. De eso se trata el desarrollo de software open source, de tomar ideas y conceptos de toda clase de fuentes con el fin último de crear el mejor producto posible.

De eso se trata también una organización abierta. Creo firmemente que es el único enfoque que realmente funciona. Ha funcionado para Red Hat y para mí en lo personal. Y dado que el compartir está en el ADN de Red Hat, sería negligente de mi parte no compartir esta nueva metodología de hacer nuestro trabajo.

Por: Jim Whitehurst, presidente y Director General, Red Hat